viernes, 3 diciembre 2021
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El levantamiento de arado

Lucio Doncel

En el ejemplar de marzo de 2003 de la revista estadounidense MILO, especializada en deportes de fuerza, publiqué un artículo sobre el deporte autóctono canario del Levantamiento de Arado. Tiempo después, mi amigo José Jara me envío un enlace de una página web (gripboard.com) en la que aparecía un artículo de Jedd Johnson (un especialista en pruebas de agarre) contando una experiencia intentando replicar este tipo de levantamiento con una barra olímpica.

Recientemente (marzo 2021) me encontré una publicación de mi amigo Víctor Calvo en Instagram en el que hacía un gesto parecido. La diferencia es que Víctor ¡no conocía el levantamiento de arado! Me pareció que era una buena ocasión de rescatar parte de lo publicado en “Deportes Tradicionales de Fuerza…” acerca de esta práctica autóctona canaria que es, sin duda, todo un reto.

ORÍGENES DEL LEVANTAMIENTO DE ARADO
Apoyados en datos plenamente contrastados podemos fechar los orígenes del Levantamiento del Arado en los primeros años del siglo XX, personificándolo en la figura de Matías Hernández Rodríguez.

“Se inicia (el Levantamiento de Arado) en la ciudad de Telde, Gran Canaria hacia el año 1920. Un natural de esta localidad, Don Matías Hernández Rodríguez, era la única persona conocida que levantaba un arado. Eso sí, solo levantaba el arado, sin ninguno de los aperos de labranza (yugo, frontiles, guija) habituales. Nunca lo levantó en ningún espectáculo o evento público, pero solía ser frecuente verle hacerlo por la zona comprendida entre el Callejón del Castillo y la Culta. Los labradores de la finca se reunían para levantar el arado, pero por esa época el único capaz de hacerlo era Don Matías, que era un hombre bastante fuerte”.

Esto nos lo cuenta Santiago Santana Rodríguez, con quien hemos podido establecer contacto gracias a la inestimable ayuda de Rafael Luchorro Parrilla. Santiago es nieto de José Rodríguez Franco, el auténtico responsable tanto de la conversión del Levantamiento del Arado en una disciplina con identidad propia, como de que haya llegado hasta nosotros. Continuamos con el relato de Santiago:

“Estas reuniones y demostraciones llegaron a oídos de José Rodríguez, que por aquella época tenía tan solo 12 años. Entonces un domingo, que era cuando solían reunirse los labradores, José se acercó por la zona para verlo. Una vez que los labradores habían terminado de intentar levantar el arado y se marchaban para sus casas, él se acercó y cogió el arado para también intentarlo levantar. En ese momento Don Matías se dio la vuelta y le dijo: ‘¿Dónde vas pendejo?’ Todos los que allí estaban se sonrieron, pues no era para menos lo que pretendía hacer un niño con 12 años. José con la cabeza baja y la moral por los suelos se marchó.
Lo que ese día vio a Don Matías le llamó tanto la atención, que empezó él solo a practicar el levantamiento del arado en el barrio de San Antonio. Allí, en una cueva que tenía Don Diego Betancor, quien disponía de hasta siete arados de diferentes tamaños, practicaba todos los días intentándolo cada vez con uno distinto. Así estuvo hasta la edad de 18 años, cuando ya levantaba y bajaba cualquiera de aquellos arados con facilidad. Entonces pensó en ir a decírselo a Don Matías, pero decidió seguir practicando y añadirle más peso. Fue cuando se le ocurrió ponerle el yugo (solía colocarlo de adelante a atrás, más tarde lo colocaría en posición de cruz), frontiles y guija. Con 19 años ya levantaba el arado con todos los aperos de labranza; ahora era el momento de que Don Matías Hernández viera de lo que era capaz.
Ya por esa época José Rodríguez estaba luchando y había tirado a luchadores de renombre como Juan Cruz, Cristóbal Ramos, Calero I, etc. Entonces se le ocurrió ir a la sociedad de Telde cuando más gente había. Con mucho respeto se dirigió a Don Matías y le dijo: ‘Don Matías, el Pendejo ya levanta el arado’. Sorprendido, éste le contestó: ‘Pero muchacho, ¿todavía te acuerdas? Bueno, si tú dices que lo levantas, habrá que verlo’.

Don José propuso ir a San Antonio porque allí había siete arados y aseguró que uno lo iba a levantar con los aperos de labranza. Todos los que estaban en la sociedad se dirigieron hasta San Antonio. Sacó los siete arados y los levantó uno a uno. Al último lo equipó con todos sus aperos y, por supuesto, lo levantó. Era la primera vez en la historia que un hombre levantaba un arado completo. Don Matías, al verlo, exclamó: ‘Esto es el fin del mundo; éste ya no es un pendejo, éste es un animal’.
A partir de ese día empezó a correr la voz que Don José Rodríguez Franco levantaba el arado con todos los aperos de labranza. Sería el propio Don Matías Hernández Rodríguez quien le pusiera el sobrenombre de ‘La Fortaleza del Sur’. Puesto que ya practicaba lucha canaria, todo el mundo quería ver a ‘La Fortaleza del Sur’ sur levantar el arado. Solían llamarlo para fiestas, homenajes, actos benéficos, etc”.

EL ARADO Y LA PRUEBA
En el Levantamiento del Arado se combinan habilidad y fuerza. El objetivo es levantar un arado hasta que alcanza la posición vertical utilizando sólo la fuerza de los brazos, cogiéndolo únicamente por el timón. Una vez levantado se mantiene en equilibrio sobre la palma de la mano durante unos segundos, antes de iniciar el descenso. Posteriormente hay que devolverlo a la posición horizontal, manteniéndolo así unos segundos para mostrarlo al público.

Se utilizan arados normales, hechos de acebuche, pino gallego o materiales similares. Suelen medir entre 4,25 metros y 4,75 metros, aunque para levantamiento no puede medir menos de 3,75 metros desde la punta del timón a la macera del arado. “El Faro” empleaba alguno de 5 metros. Respecto a su peso, Santiago Santana nos dice que no puede ser inferior a 26 kilos “en relación a los 7,70 metros de largo” (es decir, que hay arados mayores de esos cinco metros mencionados aunque nadie los haya levantado).

Según los datos que manejamos oscila entre 30 y 60 kilos, pero alguno puede llegar hasta los 100 kilos en función de los accesorios que se utilicen. Un arado se compone de timón, cabeza (orejeras, reja y macera), yugo, guija y frontiles.

“El arado se compone del timón y la cabeza. El timón es una pértiga redonda de cuatro metros de largo por 0,10 de diámetro, ingerida por uno de sus extremos a la cabeza, que es un madero grueso de figura especial, con el cual se surcaba la tierra. Éste, a su vez, se compone de diferentes partes: la mancera o empuñadura…, el extremo opuesto es la reja, pieza de hierro asegurada en el madero; completan la reja las orejeras… La telera es una pieza de madera que afirma la cabeza al timón”.

El Levantamiento del Arado suele practicarse casi exclusivamente en exhibiciones o demostraciones. En alguna de ellas se invita a los presentes que lo deseen a intentar levantarlo. Es lo que hizo el luchador canario José María González Luis “Parri II”.

“Lo levanté a modo de curiosidad, en el descanso de una exhibición. No recuerdo el tamaño ni tampoco sé si iba con todos los aperos. Es importante la fuerza para levantarlo, pero no se puede dejar de lado la maña”.

Otro luchador, Ricardo Jesús Rodríguez Brito “Medianito IV”, también levantó el arado, “por probar y porque es algo nuestro que debemos cuidar”. Fue en el Festival Interregional de Juegos y Deportes Tradicionales que se organizó en 2006 y al que acudieron representantes de otras comunidades autónomas. Es un juego-deporte minoritario, pero es evidente que el legado de José Rodríguez Franco “El Faro de Maspalomas” sigue presente.

“Nuestros antepasados se merecen mucho respeto”, nos cuenta “Medianito IV”. “Eran gente que trabajaba y a la vez competían entre ellos. Los deportes autóctonos son muy bonitos. Hay que apoyarlos para que no se pierdan”. El propio “Parri II” nos confirma que sigue habiendo luchadores que practican tanto con la piedra como con el arado.

Sobre lo que no hay apenas noticias es de competiciones. Teniendo en cuenta las variaciones en pesos y medidas, se organizó una en 1986 con motivo de las fiestas de San Bartolomé de Tirajana, Maspalomas. Se decidió que el ganador sería el primero que levantara tanto su arado como el del resto de los participantes. Santiago Santana nos cuenta algo de ella.

“El campeón fue uno de los cuatro alumnos que estuvieron con ‘El Faro’. Se llamaba Paco Luis Santana. Hubo cuatro participantes: Paco Santana, Castor Castro, José Santana y desconozco quien fue el otro. Para juzgar la competición cada uno tenía que levantar su arado y luego debía hacer lo propio con los de sus oponentes. Ganó Paco Luis ya que nadie pudo levantar el arado que llevaba ese día”.

Dejando a un lado el aspecto estrictamente deportivo, hay que apuntar que el Levantamiento del Arado ha despertado interés en el ámbito artístico. El escultor Rogelio Domínguez ha expresado de forma sencilla la nobleza del esfuerzo de los levantadores. El maestro artesano teldense José Sánchez ha creado para el Belén navideño de Telde una figura de barro que convierte al arado en parte viva y tradicional de las fiestas navideñas.

Si queréis leer esta y otras historias del mundo de la fuerza, podéis hacerlo en este libro Deportes Tradicionales de Fuerza en España (pinchando)

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