viernes, 3 diciembre 2021
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La historia del lanzamiento de jabalina a la española

Lucio Doncel

La historia del lanzamiento de jabalina “a la española”, la del récord mundial “que nunca existió”, se ha contado tantas veces y de modos tan diferentes, que muchas de ellas parece una leyenda; especialmente dependiendo de quien la cuente.

Todo empezó en septiembre de 1956, dos meses antes de la celebración de los Juegos Olímpicos de Melbourne. El entonces campeón de España de lanzamiento de disco, Miguel de la Quadra Salcedo (en la foto), participó en una reunión internacional en París en la prueba de lanzamiento de jabalina. Para sorpresa de los allí presentes, empleó una técnica hasta entonces desconocida… fuera de España. Enjabonó el artefacto y giró dos veces sobre sí mismo antes de soltarlo. Alcanzó 66,25 metros y se clasificó en cuarto lugar. En el momento los jueces dieron por válidos los lanzamientos al considerar que no transgredían el reglamento, pero la Federación Francesa de Atletismo no hizo lo propio.

“La Federación Francesa de Atletismo no tiene la intención de levantar acta de récord de España para los 66,25 metros de Quadra Salcedo en jabalina. Se estima, en efecto, que el dardo podía no haber estado cogido por la encordadura como precisa el reglamento.
Pero tampoco se puede probar lo contrario y es muy cierto que un atleta es capaz de lanzar teniendo a la salida la jabalina por la encordadura y después dejándola resbalar en la mano.
En este caso, el reglamento estaría respetado en cuanto a la letra; para impedir al atleta el lanzar de esta manera haría falta precisar ‘la mano no puede en ningún caso tocar otra parte de la jabalina que la encordadura’.
Hay bellas discusiones en perspectiva y hemos de dar gracias a los españoles por haber demostrado la imprecisión e insuficiencia de los reglamentos”.

Félix Erauzquin había aplicado a la jabalina la técnica de Lanzamiento de la Barra Vasca y se lo había enseñado a Miguel de la Quadra quien lo puso en práctica en París. La novedad fue denominada en la prensa internacional como “la bomba española”.

A primeros de octubre el propio Erauzquin superó en casi once metros la plusmarca que desde 1948 mantenía Pedro Apellániz (el lanzamiento de Miguel de la Quadra no había sido homologado), llevándola desde 63,62 m. a 74,32 m. El mismo Apellániz tampoco resistió a la tentación de probar el “nuevo” estilo y, tirando “a pecho” (sin vueltas) se fue más allá de los 60 metros. Evidentemente el estilo no era “nuevo”; ni siquiera más allá de nuestras fronteras, puesto que Erauzquin, ya había lanzado así; aunque hubiese sido de un modo un tanto informal.

-¿Cuándo realizaste por primera vez este estilo?
«En Wembley, cuando los Juegos Olímpicos de Londres. Con una jabalina rota que había por el campo en que residíamos hice el primer ensayo sobre el tema y delante de lanzadores suecos, finlandeses y creo que italianos también, lo que les hizo, por cierto, mucha gracia.
La cosa no deja de tener su interés y aquellos espectadores que se tomaron a broma el ‘invento Erauzquin’ poco se imaginaban que acababan de contemplar el fin de una hegemonía y el nacimiento de la gloria atlética española más grande de todo tiempo».

Prosigue la entrevista.
¿Y en serio?
«Hace cosa de mes y medio, en Portugalete, con una jabalina sin encordadura que andaba por allí tirada; entonces me di cuenta que se podían lograr buenas marcas».

¿Qué dices con respecto a la legalidad que se discute por unos pocos en el extranjero?
«El estilo es completamente legal: yo tomo la jabalina por la encordadura y por ahí la sostengo hasta que sale de la mano».

¿Y el agua jabonosa?
«No es imprescindible, pero exactamente igual que los que se dan resina».

¿Peligros para el público?
«No más que con el otro. Lo que pasa es que, como se alcanza más, da más impresión; pero con este nuevo estilo se puede hacer hasta puntería”.

El récord mundial de lanzamiento de jabalina estaba por entonces en poder del noruego Egil Danielsen, con 83 metros. Unos días más tarde de que Erauzquin hubiese establecido la nueva plusmarca nacional, el conocido periodista Erostarbe informó de que Juan Antonio Iguarán, extraoficialmente, había conseguido 77,23 metros en el estadio de Berazubi. La sucesión de marcas no paraba.

Clásicos del Lanzamiento de Jabalina y de Barra Española de aquellos años

Juan Antonio Iguarán realizó en estas fases previas de entreno dos soberbios tiros, uno de ¡81,26 metros! y otro de 70 metros, que fueron medidos por el miembro del Comité Olímpico Español señor don Juan Sastre. Con la particularidad que fueron realizados a sólo golpe de brazo y sin dar las clásicas vueltas del nuevo estilo.

Uno de los “reproches” que hacen algunos de los que cuentan la historia, es que el estilo se debía haber mantenido en secreto hasta los Juegos Olímpicos, para haberlo descubierto allí. Los lanzadores de entonces (Iguarán, Manuel Clavero) nos comentan que eso habría sido poco menos que imposible. Lo cierto es que, atentos a la novedad, los lanzadores nórdicos empezaron a practicar con el estilo español.

La innovación española revoluciona los medios atléticos europeos, y lanzadores de alto nivel experimentan con esta técnica. El 20 de octubre, el noruego Danielsen consigue una marca de 93,70 m, superando en 10 m su marca con el estilo tradicional y barriendo el récord mundial.

Otro de los grandes lanzadores de jabalina de la época, el finlandés Pentti Saarikoski, también se apuntó a la nueva técnica. Estuvo en Bilbao dos semanas tratando de aprenderla correctamente. Con ella, se fue nada menos que hasta 99,25 metros, en una prueba de exhibición, un mes antes de los Juegos Olímpicos.

El finlandés Pentti Saarikoski practicando el estilo giratorio en el estadio de Berazubi, en Tolosa

Pero de inmediato, y contra costumbre, la IAAF prohibió lo que ya se llamaba lanzamiento al estilo español, incorporando al Reglamento este párrafo: El atleta no podrá quedar de espaldas a la dirección de lanzamiento ni la jabalina podrá ser proyectada por un movimiento giratorio.

Sin embargo, esta modificación del Reglamento hecha deprisa y corriendo (denominada “enmienda Pain” ya que fue el secretario de la IAAF, Donald Pain, quien la enunció por su cuenta) en vísperas de los Juegos Olímpicos no solucionó nada. Ateniéndose a las nuevas reglas, Félix Erauzquin consiguió 94,56 metros el 7 de abril de 1957 en Vitoria. Menos de un mes más tarde, el 1 de mayo de ese mismo año, la Delegación Nacional de Deportes invitó al secretario general de la IAAF a una exhibición de Barra Vasca/Española que se llevó a cabo en el estadio de Montjuich, a cargo de los atletas Erauzquin, Iguarán y Clavero. El segundo de ellos consiguió un nuevo récord nacional con 51,55 metros. A continuación, Erauzquin lanzó la jabalina hasta los 95 metros. Las marcas se superaban cada poco tiempo, Manuel Clavero alcanzó 92 metros en competición y 110 metros en exhibición, pero no sirvió de nada.

Félix Erauzquin practicando un estilo de lanzamiento de jabalina que solo puede ser atribuido a él.

Una de las alegaciones que se hicieron para abolir el estilo decía que el lanzamiento de jabalina era de precisión y no de distancia, algo absurdo porque la única precisión requerida es que la jabalina caiga dentro del sector indicado para ello y el objetivo final es llevarla a la mayor distancia posible. La seguridad del público también fue otro de los razonamientos que se utilizaron en la lucha contra el “estilo español”.

Como hace observar Ralph J. Hoke: “El lanzamiento se efectuaba o demasiado pronto o demasiado tarde, con lo cual la jabalina se desviaba hacia uno u otro lado con peligro de las personas”. Y terminaba diciendo: “Si esta técnica de lanzamiento hubiese recibido el reconocimiento oficial, se habría podido contar con marcas de 130 m. o más. Las instalaciones de lanzamiento en los estadios, que de por sí empiezan a ser reducidas para la técnica normal, hubiesen necesitado una estructura nueva” (téngase en cuenta que esto está escrito en 1966)”.

Miguel de la Quadra Salcedo desmentía rotundamente lo de la peligrosidad…
“Aunque cambiaron el reglamento yo me adapté y en Puerto Rico, adonde fui becado, lancé 91 metros manteniendo el último gesto. Luego, en Estados Unidos, volví a batir el récord del mundo. Y volvieron a cambiar el reglamento. Nunca me homologaron aquellos récords. Recuerdo que para agarrar la jabalina probé de todo, desde agua hasta semen de toro, jamás se me escapó”.

… a pesar de que Iguarán y Clavero no están de acuerdo con ello:

IGUARÁN: “Esto era una cosa que hacía Erauzquin para divertirse. Lo venía haciendo desde su época de pastor. Un día se lo enseñó a Miguel y éste lo hizo en París. Fue una sorpresa porque Miguel no era lanzador de jabalina, pero el estilo era más apropiado para discóbolos, como él. De todos modos, el tiro no lo teníamos bien cogido y era peligroso. Más de una vez se nos iba desviado. Además, los estadios no estaban preparados para lanzar así”.

CLAVERO: “Lanzábamos así la jabalina, pero era una técnica más apropiada para discóbolos. A mí un lanzamiento se me fue por encima de los espectadores que me rodeaban y terminaron ‘acongojados’. Me divertí mucho con la jabalina ‘a la española’, pero lo que siempre tuve claro es que si nosotros, que no éramos nada especial físicamente hablando, llegábamos a esos metros, los grandes lanzadores nórdicos en cuanto hubiesen practicado un poco el estilo se habrían ido más allá de los 125 metros”.

Se escribieron proclamas muy acordes a la época (“Todos contra España y España contra todos con la razón por delante” ), apelando al patriotismo. La Federación Española de Atletismo, en la persona de Diego Ordóñez, presentó los correspondientes recursos que no prosperaron, pese a que la técnica gozaba de la aprobación de la prensa internacional. Las marcas no dejaron de crecer pero, finalmente y para zanjar del todo la polémica, en la edición del Reglamento de 1958 aparecía la prohibición de dar la espalda al arco y añadía la frase: “Los estilos no clásicos están prohibidos”.

Si queréis leer esta y otras historias del mundo de la fuerza, podéis hacerlo en este libro Deportes Tradicionales de Fuerza en España (pinchando)

 

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