Alba Sánchez
@albashezf
La Navidad es una de las épocas más esperadas del año: reuniones familiares, celebraciones con amigos y, por supuesto, comidas abundantes. Entre turrones, asados, dulces y copas de vino, es fácil que nuestro cuerpo se sienta saturado y que los excesos afecten nuestro bienestar. Sin embargo, el entrenamiento físico puede ser tu mejor aliado para disfrutar de estas fechas sin que tu salud ni tu energía se vean comprometidas.
Cómo afectan las comidas copiosas a nuestro cuerpo
Cuando ingerimos grandes cantidades de alimentos ricos en grasas y azúcares, nuestro organismo experimenta varios cambios. La digestión se vuelve más lenta, lo que provoca sensación de pesadez e incomodidad. Además, se producen picos de glucosa en sangre, que pueden generar cambios de ánimo y fatiga. También es común la retención de líquidos, que aumenta la hinchazón y la sensación de pesadez, y un descenso de energía que nos hace sentir cansados tras las comidas. Conocer cómo reacciona nuestro cuerpo es el primer paso para saber cómo prepararlo y cuidarlo durante las fiestas.
Entrenamiento antes de la comida: preparar el cuerpo
Hacer ejercicio antes de una comida abundante puede tener efectos muy positivos. Cuando entrenamos, aumentamos el gasto energético, lo que ayuda a “preparar” al cuerpo para procesar mejor los alimentos. También se mejora la sensibilidad a la insulina, facilitando que los nutrientes se usen como energía en lugar de acumularse en forma de grasa.
Tipos de entrenamiento recomendados antes de comer
- Fuerza: levantar pesas o realizar ejercicios de resistencia que involucren grandes grupos musculares ayuda a aumentar el gasto energético y a mantener la masa muscular.
- Entrenamiento de alta intensidad (HIIT): sesiones cortas de 10 a 20 minutos pueden activar el metabolismo de manera eficiente.
- Activación ligera y movilidad: estiramientos dinámicos y movimientos suaves mejoran la circulación y preparan al cuerpo sin fatigarlo.
Realizar cualquiera de estas actividades unas horas antes de la comida puede minimizar la sensación de pesadez y ayudarte a sentirte con más energía durante la celebración.
Después de comer: moverse sin exigirse demasiado
Tras una comida abundante, el cuerpo necesita tiempo para digerir. No es recomendable realizar entrenamientos intensos inmediatamente después, ya que pueden generar malestar digestivo. En cambio, actividades suaves como:
- Caminar entre 15 y 30 minutos
- Movilidad y estiramientos suaves
- Pequeños movimientos de activación ligera
ayudan a la digestión, reducen la sensación de hinchazón y aumentan la sensación de bienestar. Incluso un paseo corto después de la cena puede marcar una gran diferencia en cómo nos sentimos.
La fuerza: un aliado estratégico en Navidad
Mantener el entrenamiento de fuerza durante las fiestas es clave para conservar la masa muscular y aumentar el gasto energético basal, lo que facilita el control de peso a largo plazo. Además, entrenar con fuerza ayuda a mejorar la postura y la fuerza general, evitando molestias típicas de los excesos navideños y del sedentarismo propio de estas fechas.
No es necesario pasar horas en el gimnasio. Con 2 o 3 sesiones semanales de fuerza, combinadas con actividad ligera diaria, podemos obtener grandes beneficios sin interferir con la diversión de las fiestas.
Claves prácticas para disfrutar de la Navidad sin remordimientos
- Prioriza el movimiento diario: subir escaleras, caminar, bailar en reuniones, cualquier actividad cuenta.
- Entrena para cuidarte, no para castigarte: el objetivo es sentirte bien y mantener tu energía, no compensar cada exceso.
- Planifica sesiones cortas y efectivas: incluso 20 minutos de fuerza o HIIT antes de una comida son suficientes.
- Incluye actividad suave después de comer: ayuda a la digestión y mejora tu bienestar general.
- Mantén la constancia: pequeñas rutinas durante las fiestas ayudan a empezar el año sin haber perdido el progreso.
Conclusión
Disfrutar de la Navidad y cuidar de tu cuerpo no son cosas incompatibles. Con un enfoque inteligente, puedes aprovechar el entrenamiento como un aliado estratégico frente a los excesos, manteniendo tu energía, bienestar y fuerza. Recuerda que no se trata de privarte ni de castigarte, sino de prepararte y cuidarte para que cada comida, cada celebración y cada momento de estas fiestas sean disfrutados plenamente. Con estos consejos, podrás vivir una Navidad más ligera, activa y saludable, sintiéndote bien contigo mismo y listo para empezar el año con fuerza y energía.




