martes, 27 enero 2026
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Entrenamientos virales: cuando las redes sociales marcan la rutina

Alba Sánchez
@albashezf

Abrir TikTok, Instagram o YouTube y no encontrar un video sobre ejercicio es prácticamente imposible. Retos de 7 días para abdominales perfectos, rutinas de 15 minutos para todo el cuerpo o entrenamientos extremos con bandas y mancuernas se repiten constantemente en las pantallas. Los entrenamientos virales se han convertido en un fenómeno global, especialmente entre jóvenes, y prometen resultados rápidos y visibles. El atractivo es evidente: mensajes simples, ejercicios llamativos y la sensación de formar parte de una tendencia.

Muchas de estas rutinas se presentan como soluciones universales, prometiendo cambios físicos notables en semanas, incluso días. Se combinan con música pegadiza, movimientos repetitivos y hashtags que crean la ilusión de que “todo el mundo puede lograrlo”. Sin embargo, la realidad es más compleja: cada cuerpo es distinto, y lo que funciona para uno puede no ser efectivo o incluso riesgoso para otro.

Un riesgo importante es que muchos de estos entrenamientos virales no están supervisados por profesionales de la salud o del deporte. Influencers y creadores de contenido suelen mostrar sus resultados personales, lo que puede dar la impresión de que la rutina es segura y efectiva para todos. La evidencia científica, sin embargo, indica que la frecuencia, intensidad y tipo de ejercicio deben adaptarse a la edad, condición física y objetivos individuales. Saltarse estas recomendaciones puede provocar lesiones como esguinces, problemas de espalda, fatiga excesiva o sobrecarga muscular.

Otro factor crítico es la expectativa poco realista que generan estas rutinas. Los videos suelen mostrar cuerpos tonificados y delgados, muchas veces editados o seleccionados cuidadosamente, mientras que los resultados que se prometen aparecen en un marco de semanas que no refleja la paciencia y el esfuerzo que requiere el entrenamiento constante. Esto puede generar frustración, ansiedad o sensación de fracaso cuando los resultados no llegan como se esperaba.

A pesar de estos riesgos, no todo es negativo. Las redes sociales también han hecho que el ejercicio sea más accesible e inclusivo. Personas que nunca habían ido a un gimnasio ahora prueban rutinas en casa, con poco material, motivados por retos virales o comunidades online. Además, los entrenamientos cortos y dinámicos pueden ser una puerta de entrada a hábitos saludables, siempre que se acompañen de información confiable y sentido común.

La clave para aprovechar estas tendencias está en el pensamiento crítico: desconfiar de los resultados milagrosos, escuchar a tu cuerpo y adaptar cualquier rutina a tus necesidades. El ejercicio no es solo estética, sino salud física y mental. Hacerlo de manera segura y sostenida en el tiempo siempre será más efectivo que seguir modas virales sin criterio.

En conclusión, los entrenamientos virales son un fenómeno que combina entretenimiento, motivación y moda, pero que debe abordarse con responsabilidad. Pueden ser un buen impulso para moverse y mantenerse activo, pero nunca deben reemplazar la orientación

profesional ni la atención a las necesidades individuales. El verdadero éxito no se mide en días, sino en constancia, cuidado y disfrute del propio cuerpo.

 

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