martes, 17 febrero 2026
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¿Por qué la microbiota es tan importante?

Alba Sánchez
@albashezf

Para empezar, ¿qué es la microbiota intestinal? Pues básicamente es el conjunto de microorganismos que viven en nuestro intestino y que conviven con nosotros desde el nacimiento. Aunque durante años se pensó que solo tenían relación con la digestión, hoy sabemos que su función va mucho más allá. La microbiota participa de forma activa en el equilibrio general del organismo y es clave para la salud.

Una de sus funciones principales es ayudar a digerir los alimentos. Nuestro cuerpo no puede descomponer por sí solo ciertos componentes de la dieta, especialmente la fibra presente en frutas, verduras, legumbres y cereales integrales. La microbiota se encarga de fermentarla y, como resultado, produce sustancias beneficiosas que ayudan a mantener la pared intestinal en buen estado, favorecen una digestión adecuada y contribuyen al buen funcionamiento del intestino. Cuando la microbiota está equilibrada, es más fácil digerir los alimentos y suelen reducirse molestias como hinchazón, gases o digestiones pesadas.

Además de su papel digestivo, la microbiota tiene una relación muy estrecha con el sistema inmunológico. Gran parte de las defensas del cuerpo están asociadas al intestino, y la microbiota actúa como una especie de guía para el sistema inmune. Ayuda a reconocer qué microorganismos son perjudiciales y cuáles no, favoreciendo una respuesta defensiva eficaz sin generar inflamación innecesaria. Por eso, mantener una microbiota saludable se relaciona con unas defensas más fuertes y con una mejor capacidad del organismo para protegerse frente a posibles infecciones.

La microbiota también influye en el metabolismo, es decir, en la forma en la que el cuerpo obtiene y utiliza la energía de los alimentos. Participa en la regulación del azúcar en sangre, en la forma en la que se aprovechan los nutrientes y en el equilibrio energético general. Esto explica por qué un desequilibrio en la microbiota puede influir en el peso corporal y en la salud metabólica, más allá de la cantidad de comida que se ingiera.

Otro aspecto importante es la conexión entre el intestino y el cerebro. Existe una comunicación constante entre ambos, conocida como el eje intestino–cerebro. A través de esta conexión, la microbiota influye en la producción de sustancias relacionadas con el bienestar emocional y la respuesta al estrés. Por este motivo, un intestino en equilibrio suele ir acompañado de una mayor sensación de bienestar, mejor estado de ánimo y mayor claridad mental. Muchas personas notan que cuando su digestión mejora, también lo hace su forma de sentirse en el día a día.

Lo más importante a tener en cuenta es que la salud de la microbiota no depende de una bacteria concreta, sino del equilibrio y la diversidad de todo el ecosistema intestinal. Cuando este equilibrio se mantiene, el organismo funciona de manera más eficiente, se adapta mejor a los cambios y responde con mayor estabilidad tanto a nivel físico como mental. Cuidar la microbiota es, en definitiva, una forma de cuidar la salud desde dentro.

 

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